dimarts, 30 de juny de 2009

LA TEMPORADA MÁS TRIUNFAL LLEGA A SU FIN. HOTEL BLUES: SENTADOS EN LA CIMA DEL MUNDO.

Si señoritas.

Ahora que la temporada a llegado a su fin, toca hacer balance. Han sido más 72 horas de magia, de sudor, de fluidos corporales, de rock, de esfuerzos, de risas, de soul, de despedidas y como no, de blues. 35 programas de superación, de descubrimiento de nuevos valores, de grandes clásicos, de conciertos, de premios, de reconocimiento...

De reconocimiento hacia un equipo de currantes de la música. Y de la música del diablo concretamente. Una orgía de sonidos malditos, sensuales, sexuales...

Un equipo del que muchos esperaban un gran traspiés, otros una explosión definitiva. Y la explosión definitiva ha llegado. Campeones de la liga mundial de programas radiofónicos de blues, la LMPRB, a falta de cuatro jornadas.

Y el merito, ¿a quien hay que e reconocérselo?

A Montse Cuberes, la técnica de sonido con los dedos más inquietos de las mesas de mezclas de todo el mundo.

Al Tio de América, el hombre que ha estado de principio a fin aportando su particular punto de vista de la vida y la música, aunque sólo se atreviera a hacerlo por antena en el penúltimo programa. Despistes que puede tener uno después de una vida dedicada al hard-rock y a la vida en el filo.

A Hernán "Chino" Senra, el bluesman que vino de Argentina para comerse el mundo y acabó comiendo las croquetas de Frau Helga.

A Emili Dragone, el huesped más respetado del hotel, o eso cree él. Y a su sillón orejero de sky verde. Y a su copa-balón de Magno. El hombre que desde su privilegiada plataforma ha sabido mantener en vilo las almas de más de mil mujeres y de cierto número de hombres también. El hombre que ha sabido contener los envites desbocados de un lider sin límites, de un hombre desbordante. El perfecto contramaestre para un capitán Haddock de dimensiones insondables. La mano derecha que nunca ha fallado a su mano izquierda, al gran miembro, a la leyenda, a...

El Director. Sobran palabras. O mejor dicho faltan. Cuando la población mundial recibe en sus pabellones auditivos el mensaje mesiánico de su excelencia, del Zepelínico, del hiperbólico, todo lo que sus gargantas pueden emitir son gemidos de placer, sonidos guturales de embelesamiento, de entrega con flojera de piernas.

Si señoras.

Desde la semana pasada se acumulan en la recepción del Hotel millones de mensajes de mujeres desconsoladas, de familias enteras destrozadas, desconsoladas ante el panorama desolador de una travesía por un desierto de cerca de tres meses sin Hotel Blues. La población mundial se rasga las vestiduras, "¿que va a ser de nosotros?", "¿que haremos hasta setiembre?", "¿quien será la luz que ilumine nuestro camino?", son algunos ejemplos de los desesperados mensajes que nos ha hecho llegar la distinguida audiencia.

Y El Director ha mandado un mensaje de esperanza. Y en primicia mundial a continuación lo reproducimos:

"Señoritas, damas, mujeres fumadoras, tres meses pasan rápido. Y si no lo creeis, es vuestro puto problema. Hombre, yo hubiera preferido menos vacaciones, pero eso, desde mi posición es fácil, lo entiendo. Puedo verme cada día ante el espejo y tocarme y proporcionarme placer. Ya os gustaría a vosotros poder estar en mi lugar. Pero los elegidos somos pocos, bueno, concretamente sólo uno, yo. Así que a mi no me vengais a tocar los ... "(este último fragmento hemos creido conveniente suprimirlo, dada su alta categoría estilística y retórica al alcance de muy pocos entendidos.)

Y de esta manera, representando una señorial estampa, una bucólica imágen, como si de un lienzo clásico se tratara, el equipo al completo del Hotel Blues, con todos sus miembros y miembras, (Hans i Igor incluidos), posicionados en sus respectivos y habituales lugares en el Hall del Hotel, se despiden, hasta mediados de septiembre, sentados, instalados, en la cima del mundo.

Y que ese mismo mundo se prepare. Esto solo ha sido el principio.

La temporada que viene se celebra el décimo aniversario de tan ilustre establecimiento. Los pilares de la creación ya han empezado a temblar.

And it hurts!